DAÑO CEREBRAL EN ADULTOS

Cuando hablamos de daño cerebral adquirido hacemos referencia a una lesión en el cerebro. Las causas que pueden producir esta lesión son variadas, entre ellas:

  • Traumatismos craneoencefálicos.
  • Accidentes cerebrovasculares (isquémicos o hemorrágicos).
  • Tumores cerebrales.
  • Anoxia o hipoxia cerebral.

El daño cerebral provocado por cualquiera de estas causas da lugar a diversas alteraciones de funciones sustentadas por el cerebro, que implican:

  • Procesos cognitivos (atención, memoria, habilidades espaciales, planificación…).
  • Habilidades comunicativas (habla, lenguaje, voz…).
  • Comportamiento y regulación emocional.
  • Movimiento, equilibrio y tono muscular.

Todo ello se traduce en una pérdida de independencia y funcionalidad del paciente, en comparación a su estado anterior a la lesión, derivando en una discapacidad. Esta situación no solo afecta al paciente sino que produce consecuencias indirectas en el sistema familiar, ya que los miembros más cercanos tienen que hacer frente a la nueva situación y generalmente asumen una sobrecarga de trabajo y tienen que lidiar con sus propias emociones.

El tratamiento de las alteraciones producidas por el daño, requiere de profesionales especializados en cada una de las áreas que se han visto afectadas. Algunas de las disciplinas encargadas de la rehabilitación en estos casos son la neuropsicología, la logopedia y la fisioterapia. El tratamiento ha de ser sistemático y estar coordinado entre todos los profesionales que intervienen con el paciente. Asimismo, la familia, debe ser debidamente atendida por profesionales de la psicología o neuropsicólogos, capaces de ofrecer información, pautas y apoyo para afrontar la nueva situación.

Algunos de los factores que influyen en el pronóstico del paciente son:

  • Severidad de la lesión, así como su localización.
  • Características individuales del paciente.
  • Características del contexto familiar y socioeconómico.
  • Cantidad y calidad de la rehabilitación multidisciplinar llevada a cabo.

La neurorehabilitación se fundamenta en los procesos de plasticidad neuronal, que es la propiedad que tiene el Sistema Nervioso de modificar su funcionamiento y reorganizarse ante cambios ambientales y cuando ocurren lesiones, con el objetivo de establecer un correcto funcionamiento y minimizar las consecuencias del daño. Esta reorganización se ha evidenciado gracias al avance tecnológico en el terreno de las técnicas de neuroimagen. La neuroplasticidad es muy dependiente de la experiencia, lo que significa que la reorganización de las conexiones entre neuronas y otros procedimientos que acontecen en el cerebro, ocurrirán con mayor probabilidad y en mayor grado si el paciente está recibiendo la estimulación adecuada del medio, tanto a nivel motor y sensitivo como en cuanto a las capacidad cognitivas y conductuales, comunicativas y de regulación emocional. En este sentido, la neurorehabilitación se encarga de proporcionar esa estimulación que contribuya a los procesos de reorganización cerebral, con el fin de conseguir una mejora en el paciente, con un aumento de su calidad de vida y facilitando su independencia funcional.