NEUROPSICOLOGÍA

La Neuropsicología es una disciplina que procede del ámbito de las Neurociencias y se encarga de estudiar e intervenir en las alteraciones cognitivas, emocionales y conductuales que se producen cuando el cerebro ha sufrido algún daño o su desarrollo normal se ha visto alterado. Los síntomas neuropsicológicos más frecuentes de un paciente neurológico son:

  • Alteración de la atención.
  • Pérdida o dificultades de memoria.
  • Alteración de los procesos perceptivos.
  • Problemas en el lenguaje comprensivo o expresivo.
  • Desorientación.
  • Problemas para planificarse.
  • Cambios en la forma de razonar y el pensamiento abstracto.
  • Cambios de comportamiento como impulsividad, apatía, irritabilidad, desinhibición, etc.
  • Cambios emocionales y de la motivación: indiferencia, labilidad emocional, apatía, etc.
  • Visión de sí mismo sesgada, con poca consciencia de déficit y falta de capacidad para autoevaluarse.

Desde el área de Neuropsicología, se ofrece una intervención destinada a mejorar o compensar estos aspectos, con el objetivo de minimizar las consecuencias negativas que supongan estas alteraciones en la vida diaria del paciente.

Los objetivos específicos de la rehabilitación neuropsicológica son los siguientes:

  • Mejorar las funciones cognitivas que se han visto alteradas (atención, memoria, aspectos perceptivos y espaciales, orientación, habilidades constructivas, lenguaje y todos los componentes de las denominadas funciones ejecutivas).
  • Compensar las funciones alteradas, mediante diferentes estrategias, para minimizar las consecuencias de la pérdida de esos procesos.
  • Intervenir en los síntomas relacionados con el estado de ánimo (que pueden ser consecuencia directa o indirecta de la lesión).
  • Modificar la conducta desadaptativa y/o disruptiva.
  • Facilitar la adaptación del paciente y los familiares a la nueva situación.
EVALUACIÓN NEUROPSICOLÓGICA

Realizamos una valoración exhaustiva de las alteraciones neuropsicológicas que ha provocado el daño cerebral o el trastorno neurodegenerativo y de los procesos que han quedado preservados. El estudio se basa en los siguientes componentes: cognitivos (atención, orientación, memoria, funciones ejecutivas, habilidades perceptivas y espaciales, praxias y lenguaje a nivel neuropsicológico), conductuales y de la personalidad (desinhibición, agresividad, inhibición conductual, euforia excesiva, comportamiento impulsivo…) y emocionales (síntomas depresivos, ansiedad, apatía, autoconcepto y autoestima…).

INFORME NEUROPSICOLÓGICO

Tras la evaluación, se realiza un informe con los resultados de la misma y su interpretación, así como con las recomendaciones oportunas. Se detalla el estado de cada función cognitiva y se explican las posibles alteraciones conductuales y emocionales que presenta el paciente. Este informe es entregado a la familia en una sesión dedicada exclusivamente a la explicación del informe y las recomendaciones sobre el programa de tratamiento oportuno, así como de pautas para la convivencia en casa y en otros contextos.

SESIONES DE REHABILITACIÓN NEUROPSICOLÓGICA EN DAÑO CEREBRAL

En estas sesiones se entrenan y rehabilitación los procesos neuropsicológicos que se han visto afectados y se potencian aquellas facultades que están conservadas. Las sesiones de rehabilitación tienen el objetivo de mejorar los procesos cognitivos, compensar las funciones alteradas, dotar al paciente y a la familia de estrategias para minimizar las consecuencias neuropsicológicas del daño cerebral, mejorar los aspectos emocionales y conductuales y conseguir la adaptación del paciente a la nueva situación.

SESIONES DE ESTIMULACIÓN COGNITIVA EN TRASTORNOS NEUROCOGNITIVOS (DEMENCIAS)

En estas sesiones se entrenan todas las funciones cognitivas (atención, memoria, funciones ejecutivas, habilidades perceptivas, espaciales y constructivas, orientación…) con el fin de enlentecer y frenar lo máximo posible el avance del deterioro causado por las alteraciones neuronales que provoca la demencia (Enfermedad de Alzheimer, Parkinson y otras). Además, se ofrecen estrategias a la familia y al propio paciente para minimizar las consecuencias funcionales de ese deterioro en las funciones superiores, así como pautas de actuación cuando el paciente presenta otros síntomas psicopatológicos, ya sean emocionales o del comportamiento.